miércoles, 28 de enero de 2015

PENSAMIENTOS ERÓTICOS

Se acercaba la tarde del Sábado; la mañana se presentó entre nubes y claros y en el exterior el aire soplaba con fuerza. Las ramas del viejo roble, aún sin talar, golpeaban contra los cristales de la salita de estar. La primavera se había vuelto gris y un frío otoñal se colaba por entre las rendijas del ventanal. Aquello no me preocupaba, sabía que la estancia se volvería cálida nada más apareciese en la habitación; su presencia convertiría el destemple en calor intenso con tiznes de excitación y eróticos olores. Deseaba estar junto a él; podía sentir su miembro entre mis piernas empujando con fuerza para hacerse sentir dentro de mi. Podía notar la humedad que en mi sexo provocaban estos pensamientos y como un escalofrío erizaba mi piel imaginando sus manos sobre mis senos. Su cálida lengua recorrería mi cuerpo; aquella noche me haría rozar el éxtasis, conduciéndome a ritmo de bolero por el desfiladero del placer.