sábado, 7 de febrero de 2015

LA NOCHE

La noche nos esperaba con paciencia escondida en nuestra almohada al abrigo de las sábanas, anhelando nuestros cuerpos desnudos bajo la luz tenue de una candela. Tu cándida mirada, fija sobre mi pecho, me llenaba de rubor..... el rubor de un sentimiento virgen, amor puro, sin estrenar, que entre tus manos me ofrecías acariciándome el rostro. Ternura entremezclada con deseo, combinación perfecta para una velada de pasión.

Cubriste mi cuerpo con el tuyo con la maestría de la calidez y la dulzura y tu experiencia puso el resto. Me dejé llevar de tu mano por el desfiladero del placer y la estancia fue conviertiéndose en una mezcla de olores y sabores eróticos y excitantes. Tu lengua húmeda se fundía con la mía llevándonos a un éxtasis sin control. Nuestros corazones desbocados, encontraron al fin la calma llegada la media noche; después susurros, caricias, la paz del luchador postrada junto a mi cuerpo y un sueño reparador que dará paso a un nuevo día, ilusiones por estrenar y sobre todo..... tu compañía.